Creo que antes de empezar a leer filosofia, es necesario hacer filosofia. Y no lo dice una persona importante, ni mucho menos una versada en los asuntos del alma. No conozco los terminos, los autores, ni las ideas. Solo flashes intermitentes que rodean mi mente y se hacen fuertes por momentos como para sacarme de la inercia del momento. ¿Es el ser humano bueno por naturaleza? Yo creo que si, pero ciertamente es mas sencillo apostar por la idea positiva. Nadie quiere escuchar que fue concebido como un ser malvado, sin nisiquiera atrevernos a entrar en la esencia del debate de la dualidad del mundo ni el espiritu. Si se entiende como bueno una persona justa, que tiende a respetar a los demás, puede que en verdad el ser humano no sea bueno por naturaleza. Es mas, si se define al mal como el caos, o algo similar, es innegable decir que desde el primer momento un ser humano es un ser caotico, que no tiene respeto por el orden ni la autoridad, figuras que son enseñadas a lo largo de la vida, por metodos de reforzamiento negativo, igual que a los perros de Pavlov. Una persona no es mala por ser ignorante, sino por aferrarse a la misma.

Soy una persona triste

Soy una persona triste y los que me rodean, lo saben. Pero además de ser una persona triste, soy una persona introvertida, de las que caminan en la calle sin levantar cabeza, visten con ropa holgada y se esconden una parte del rostro con un mechón de cabello. No obstante, no lo hago por miedo a ser rechazada. Es más, el ser rechazada constituye una parte fundamental de la persona que soy. Ni aceptada en los grupos de fines asiduos, mucho  menos en los otros.

No tengo amigos y lo digo sin ningún miedo. No debo ser la única en el mundo, pero yo no lo escondo mimetizandome en medio de un montón de gente que a la hora de los que hubo huyen despavoridos hacia las costas tranquilas.

Tengo miedo. Tengo mucho miedo del fracaso. De la pobreza. De pasar por este mundo sin dejar nada, pero nada que valga la pena. Tengo miedo de parecer tonta. Tengo miedo de parecer fragil. Tengo miedo de parecer debil. Tengo miedo de ser fea, de ser gorda, de no ser aceptada. Tengo miedo de mi misma. Tengo miedo de no ser lo suficientemente buena para las tareas que me auto impongo. Las abandono. Montones de cuentos jamas escritos, por creer que sería incapaz de encontrar las palabras. Montones de ideas abandonadas y reemplazadas por comerciales de Coca Cola, asesinos de los pequeños momentos de inspiración que puedo tener. Tengo miedo de ser incapaz de ganar las batallas que se me presenten. Tengo miedo porque no conozco mi lugar en el mundo. Tengo miedo porque si creo conocerlo, pero no quiero aceptarlo. En la misma historia, yo quiero ser Frodo, Aragorn y Gandalf, y todo al mismo tiempo.

Mi mamá sabe que soy una persona triste. Me llevo con una mujer que parece una bruja, hablando de sentimientos y mezclando esencias alquímicas, pregonando la mejora del espíritu. Vergüenza me da admitir que me dijo que yo era una pequeña brujita, vergüenza me da admitir que me dijo que mi inteligencia logica no es tan fuerte como la emocional. Pero no tiene que importarme. Yo soy yo, sin nombres, apodos, ni colores. ¿Qué soy yo? No sé, pero tonta no soy. Incapaz… tal vez. No. No lo se. Agh.

Me dijo que yo estaba para grandes cosas y que en las cosas mundanas me desgastaba. Tiene razón, por lo menos en lo ultimo. Hago esto para recordar que tengo muchas cosas que hacer, partiendo por escribir lo que considero bueno y malo de mi universidad, como el chico que hizo ese discurso en el nacional. El hizo una gran cosa. Yo tambien puedo.

Una gran cosa a la vez.

El dios del futuro.

La gente ya no quiere parecer Dios, porque en verdad, a nadie le importa Dios. La gente que parece tener el potencial para ser la nueva clase dominante en el futuro tiene interés en otras cosas, como el dinero, la ciencia, la tecnología, la informática. La noción de Dios ha quedado relegada para la gente humilde, o bien, de origen humilde, que mantiene esa asociación de la misticisidad con las desavenencias de la vida. Mientras que a un niño en un colegio de buen pasar le enseñan que el mundo esta a punto de postrarse a sus pies, en los liceos periféricos todavía se practica la oración de las 8 y el mes de Maria, y se les enseña a los niños la brutalidad del poder del Todopoderoso. Pero claro, muchos de los colegios cuicos son abiertamente católicos, y es mas, pertenecen a poderosas congregaciones asociadas al cristianismo, no obstante, no puede considerarse que una persona que prefiere dejar una localidad sin agua por ganar mas lucas sea cristiana, católica o por ultimo, ferviente seguidor de una religión.

Pero más allá de eso, el desinterés por Dios se expresa en otras cosas que son mas inofensivas: películas, series, libros. Es cuestión de ver como hace unos 50 años las películas de maldiciones y demonios no solo eran más frecuentes, sino también de mejor calidad, como si sus directores y actores efectivamente estuviesen asustados de la voluntad de dios. Ahora, en cambio, nos asusta la tecnología, el dinero, las enfermedades. Y eso cuenta nuestro cine: cada eres reanimados por científicos. Maldiciones que en verdad no son mas que el agotamiento del planeta por culpa de la actividad del hombre. Nuestros demonios son los experimentos que han resultado mal, mientras que nuestros nuevos ángeles son los extraterrestres que vienen a sacarnos del ciclo pre-convivencia en el espacio, para avanzar en el camino de la iluminación: mas y nueva tecnología.  Dios, el dios clásico de nuestros abuelos y de nuestros padres ha quedado relegado en el pasado. Nosotros hemos erigido esta nueva religión. 

¿acaso será que el hombre siempre llama Dios a aquello que ama y odia al mismo tiempo?